jueves, 26 de noviembre de 2009

ANFIBIOS

ANFIBIOS

Los anfibios son comunes en el suelo del bosque, aunque no tan abundantes como en los árboles. Dentro de los anfibios más famosos, se encuentra la diminuta y brillante rana punta de flecha (familia Dendrobatidae). A pesar de que esta rana se muevel lentamente, es capaz de secretar toxinas poderosas en glándulas situadas en la espalda, y utiliza el color para advertir a los depredadores potenciales acerca de su composición tóxica. La potencia de estas toxinas varía de acuerdo a la especie, y los habitantes del bosque lluvioso han utilizado estas secreciones de la piel durante siglos para envenenar las puntas de sus flechas. La rana más tóxica que se conoce hasta ahora es Phyllobates terribilis amarilla-dorada, del oeste de Colombia, que se cree es fatal si se sostiene con la mano. Los indios sólo necesitan frotar la punta de la flecha en la espalda de la rana y ésta les será útil durante todo un año. Para poder extraer el veneno de algunas ranas punta de flecha, los animales deben de ser quemados. Las secreciones de la piel de las ranas punta de flecha, tienen aplicaciones en la salud humana, como lo evidencia la historia de Epipedobates tricolor y ABT-594/epibatidina. No todas las ranas del bosque lluvioso tienen colores tan llamativos. De hecho, la mayoría de los anfibios poseen una coloración contraria para poderse defender: el camuflaje. Algunas especies del mundo, incluyendo al sapo cornudo y dos ranas de Brasil, simulan ser hojas muertas. Cuando son agredidas estiran sus extremidades posteriores y permanecen completamente quietas durante 30 minutos. Los anfibios han declinado a nivel mundial—se sabe que más de 20 especies se han extinguido durante este siglo. Algunas especies peculiares, como el sapo dorado (Bufo periglenes) de Costa Rica y la rana incubadora gástrica (Rheobatrachus silus) de Queensland (Australia), han desparecido en décadas recientes. Los científicos especulan acerca de los fenómenos responsable de la pérdida de especies anfibias. Algunos culpan a la degradación ambiental [pérdida de hábitat, cambio climático, altos niveles de rayos UV por la pérdida de ozono] por debilitar a las poblaciones, hasta el punto en el que se han hecho más vulnerables ante los parásitos, el hongo quitridio, los ranavirus y las deformidades. Debido a que los anfibios tienen una piel muy permeable, y a que pasan una parte de su vida en el agua y otra en la tierra, son sensibles al cambio ambiental y actúan como el proverbial canario de las minas de carbón, indicando la salud relativa del ecosistema.

No hay comentarios:

Publicar un comentario